|
En Francia y en Europa, Jean-Marc
Imbert se presenta en espectáculo con Nikito, Criollo castrado de
16 años, en un número rico de emociones: El Indio.
Es la ocasión para descubrir
una equitación diferente, sin coacción, basada en escuchar al caballo.
Jean-Marc y Nikito dan la impresión de comunicarse por telepatía.
¡El jinete monta, en efecto, sin silla ni bridón! Consigue dirigir
a su caballo sin las manos, sólamente gracias a su equilibrio
y su voz.
Un domador racional a su manera
Claro está que Jean-Marc oyó
hablar de los nuevos meastros, Pat Parelli, Klaus-Ferdinand Hempfling
o Linda Tellington-Jones, quienes tratan también de instalar una
forma de equitación natural con los caballos.
Pero, no pretende formar parte del círculo y
encontró su método a solas. Explica su complicidad excepcional con
los caballos...
Soy muy exigente en el trabajo
y siempre quiero que el caballo me dé lo que le pido de grado. Me
niego a arráncarselo y a llegar a mis fines por la fuerza
Si Jean-Marc Imbert no es uno
de esos nuevos maestros de quienes se habla tanto, su método vale
para que nos inspiremos de él.
El punto débil de Nikito
Con Nikito, todo ha pasado bien
enseguida. ¡Claro que no ha sido siempre fácil! Porque el Señor
no siempre coincidía en trabajar... Pero Nikito tiene un pequeño
defecto: ¡la glotonería!
No piensa en otra cosa sino
en comer, por la noche, cuando los caballos vuelven del potrero
al box, están generalmente tranquilos. Excepto él, ¡tiene tanta
prisa por comer, me pisaría si no tuviera cuidado! Haría cualquier
cosa por una zanahoria... Me sirvo de esto para hacerle trabajar
cuando no estoy montado. Porque en ese momento, ya no tengo ningún
poder en él, puede hacer lo que se le antoja. Pues, ¡tengo que recurrir
a métodos de doma un poco más tradicionales que de costumbre!
Una complicidad perfecta
| A primera vista, esto parece
imposible. Sin embargo... |
Un
caballo que lleva un freno no piensa en otra cosa sino en
esa barra de metal que le molesta. Si uno le quita el freno,
está mucho más atento a las piernas. Y cuando uno ya no tiene
más que las piernas para dirigir, uno aprende a dar órdenes
mucho más sútiles.Cada contacto tiene un sentido...
Por ejemplo, para que
Nikito arranque, cierro las piernas relajando la presión cada
tanto, a tirones. Mientra que para que se detenga, cierro
las piernas de manera constante. Y para que retroceda, doy
una nueva presión sólo un poco más fuerte.
|
|
Hoy, ya no nos extrañamos al ver Jean-Marc montar al
revés...
|
Con todo, es mucho trabajo.
Las ayudas están al invertidas, las piernas ya no están exactamente
en el mismo lugar... Hay que enseñarlo todo una vez mas..
Pero no hay secreto, hay que trabajar.
|
|
Cada día, Jean-Marc y sus caballos
practican durante casi dos horas.
|
A principios, pensaba
que había tenido suerte, que había encontrado un caballo único
que aceptaba que montara sin brida. Luego, lo que conseguía
hacer con Nikito, lo conseguía hacer con otros caballos. Pues,
entendí que había inventado una nueva forma de comunicación
con ellos.
|
| Jean-Marc, algo pensativo
añade : |
Cada día aprendo un poco más, para tomar
conciencia de todo lo que me queda por aprender y de todas
les posibilidades que ofrece esta manera de montar a caballo.
Me da muchas ideas para mis espectáculos.
|
Según el vídeo de Jean-Marc Imbert
y Cheval Star, Stéphanie Frank.
|